La fuerza de los mezquinos

22 de septiembre de 2008

La fuerza de los mezquinos es la cobardía de los justos. Les hace ganar fuerza y crecer. Crecen tanto que al final actúan. Y cuando lo hacen, ya es demasiado tarde para lamentarlo. Ayer, volvieron a hacerlo; y para una familia ya es demasiado tarde.
Llegaran después los discursos y los lamentos, pero ya será demasiado tarde. Mañana, nada cambiará. En el mejor de los casos, algunos lamentarán verdaderamente lo ocurrido. En el peor, brindarán con champán. Pero todo seguirá igual. Mañana en el País Vasco las fotos de los “libertadores” seguirán adornando las paredes de muchos bares mientras que las de los “opresores” muertos no. Mañana se seguirá tergiversando la historia en las escuelas, y se obligará a los niños a hablar una lengua que no quieren hablar. Mañana, la fiesta del País Vasco seguirá homenajeando la figura de uno de los mayores racistas y fascistas del siglo pasado. Y nada cambiará.

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¿Cuánto cuesta un coche?

15 de septiembre de 2008

El coche es sin duda el símbolo de la sociedad industrial y de consumo. Pocos objetos son tan icónicos, y representan tanto para el estilo de vida occidental. Es tal su importancia que ya no se le considera solamente un símbolo de estatus, sino que es poco menos que un derecho fundamental, al mismo nivel que la sanidad o la educación. Por todo ello precisamente, es por lo que se ha convertido en objetivo de muchas campañas ecologistas. Su simbolismo en la sociedad actual lo convierten en el blanco preferente de las campañas que pretenden concienciar sobre el uso de los recursos naturales. Eso, y que probablemente, la racionalización de su uso y el desarrollo de políticas de transporte alternativas; sea una de las mejores maneras de reducir nuestras emisiones de CO2. No en vano, alrededor del 25% de nuestras emisiones son debidas al vehículo privado. Parece evidente que una reducción drástica de su utilización, debe ser una parte fundamental de cualquier política que pretenda llamarse "ecológica".
Sin embargo, intentar resolver el problema ecológico apelando a la buena voluntad y a la conciencia de la sociedad es poco menos que una utopía. Pretender que una gran parte de la población deje el coche en casa por una convicción moral resulta muy ingenuo. Nada hay más difícil de cambiar que las mentalidades y las inercias de la gente. Así que, si no podemos apelar a la razón ni a la conciencia, apelemos entonces al órgano más sensible de todo buen capitalista: el bolsillo.
Muy poca gente se plantea el costo real del automóvil, en realidad a la mayoría le importa muy poco, puesto que a día de hoy es un bien considerado poco menos que imprescindible y por el que se esta dispuesto a pagar lo que sea necesario. La pregunta es: ¿merece realmente el gasto? Para responderla necesitamos conocer con precisión ese gasto. Desempolvemos las matemáticas del colegio (para algo tenían que servir) y hagamos unas sencillas cuentas:
-En lo que sigue supondremos que un automóvil tiene una vida media de 10 años y 160.000 km.
-Precio medio de un automóvil: 20.700 €
-Precio medio anual de un seguro de automóvil: 976 €
-Precio medio de mantenimiento periódico cada 10.000 km: 100€
Total durante la vida útil: 1.600€
-Gasto medio en reparaciones durante la vida útil: 3.500€
-Cambio de ruedas cada 40.000 km: 312 €
Total durante la vida útil: 1.248 €
-Impuesto de matriculación: 4'75 % del precio de fábrica (para coches con emisiones entre 120-160 g) 983 €
-Podríamos añadir otros como plaza de garaje, aparcamiento, impuesto de circulación,etc.

Total: 37791 €


Lo que supone anualmente 3779 €, o 315 € mensuales, y todo esto sin contar con el gasto de combustible.
-Si ahora suponemos un consumo medio de 7 l/100 km y con el precio actual del carburante(1,194 €/l) tenemos otros 13.372 €, o lo que es lo mismo 1337 € anuales o 111 € mensuales

Resumiendo el coste medio de un coche mensualmente es de unos 426 €, lo que teniendo en cuenta que el sueldo medio bruto de un español es de 1.608€ , supone un 26,5% de sus ingresos. O para ir más allá, diez de las cuarenta horas semanales de su jornada laboral destinadas en exclusiva a mantener su automóvil.
Después de esto que cada uno haga sus cuentas, pero yo les propongo un pequeño ejercicio para clarificar sus mentes y sus ideas. Cierren los ojos por un momento e imagínense todo lo que podrían hacer o lo que harían con ese dinero, o mejor aún, con ese tiempo. Ahora abranlos y piensen si el coche les sigue pareciendo "verdaderamente imprescindible".

Fuentes: el mundo,racc,cedex,el pais,el pais.
Enlaces de interés: aceprensa

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¿Para qué sirve lo que ya no sirve?

12 de septiembre de 2008

Si alguno es de la vieja guardia como yo, recordara los tiempos en que los diskettes dominaban el mundo informático. En aquellos tiempos Windows 95 y los Pentium eran la flamante novedad e internet era todavía una Utopía que circulaba a 56 kB/s. Mucho ha llovido desde entonces, y el que fuera compañero inseparable de juegos de una generación, ha quedado relegado al olvido. El avance tecnológico los ha vuelto inservibles.
Asi pues, si alguien medianamente concienciado encuentra una de estas viejas glorias circulando por su casa le surgirá la misma pregunta que me surgió a mi ¿y que hago yo con esto? La pregunta no es baladí, y nos pone en alerta una vez más sobre el peliagudo tema de los residuos urbanos. El diskette, como los vinilos, y como quizá algún día el CD; forma parte de esa basura con la que uno no sabe muy bien a que atenerse.

Como siempre en estos casos hay que referirse a uno de los principios generales del ecologismo. La ley de las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar.
Reducir más en este caso es imposible, puesto que ya hemos dejado de consumir estos bienes.
Buceando un poco en internet podrás encontrar algunas maneras de reutilizar verdaderamente curiosas. Algunas(como éstas o éstas) están a medio camino entre el ecologismo, el bricolage y el espíritu freak.
En cuanto al reciclaje, es algo más complicado. Ya existen empresas especializadas en el reciclaje de este tipo de resíduos, el gran problema es que existen muy pocos puntos de recogida específicos para ellos. También podrías echarlos al contenedor amarillo, pero en ese caso no recibirían un tratamiento adecuado.
Mi consejo: guardalos hasta que puedas llevarlos a un lugar adecuado para su reciclaje. Y si no, ¡hazte un portalápices!

Enlaces: blipvert(empresa especializada en reciclaje de pequeños resíduos),Remedia(empresa alemana especializada en reciclaje de soportes de almacenamiento)

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Liberales, pero solo a veces...

9 de septiembre de 2008

Una vez más, el estado, ese malvado ogro coartador del mercado y de la libre competencia, acudió al rescate. Hasta 140.000 millones de euros saldrán de los bolsillos de los contribuyentes norteamericanos para compensar los excesos de la banca. Una vez más, se volvió a demostrar que el mercado, ese dechado de virtudes, no es la solución de todos los problemas. Una vez mas, se volvió a hacer realidad una de las más perversas máximas del neoliberalismo: "privatizar los beneficios, socializar las pérdidas".
Efectivamente el gobierno norteamericano anunció ayer su decisión de inyectar hasta un máximo de 140.000 millones de euros (unos 200.000 millones de dolares) para salvar de la quiebra a las dos compañías hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac. Medida, que para más inri, fue festejada en las bolsas de todo el mundo con subidas generalizadas.
Estas dos compañías controlaban gran parte del mercado hipotecario en EEUU, sin embargo sus malas prácticas las habían llevado a una situación de quiebra. Pero al contrario de lo nos sucede al resto de los mortales, no serán los gestores de estas empresas, ni siquiera sus accionistas los que asuman el coste de sus desmanes. Serán los millones de ciudadanos norteamericanos con sus impuestos los que tendrán que pagar el pato.
Lo más paradójico es que por hipócrita que resulte la medida, era necesaria. Las consecuencias de la no intervención hubiesen sido catastróficas. Y es que conviene recordar que una de las causas de la crisis económica que afecta a todo el mundo (incluida España), era la crisis hipotecaria estadounidense. La no intervención, el dejar al mercado actuar libremente, no hubiese hecho sino agravar dicha crisis; cuyas consecuencias, una vez más, sufrimos todos los ciudadanos y no solo sus responsables.
Resulta gracioso ver como los teóricos del neoliberalismo, aquellos que proclaman a los cuatro vientos que el estado y sus regulaciones son perversas y claman por dejar al mercado actuar libremente, justifican ahora la medida.
Ser liberal esta muy bien, pero todos guardan un ejemplar de Keynes en la mesita.
Por si acaso.

Fuentes: el pais,el pais,el pais

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¿Son las bombillas de bajo consumo la solución al problema energético?

8 de septiembre de 2008

Es una de las propuestas "estrella" del gobierno en materia de ecología. El gobierno se ha propuesto repartir 49 millones de bombillas durante 2009 y 2010, y así contribuir para sustituir totalmente las bombillas tradicionales de filamento en 2012. Esta medida que pretende reducir el consumo energético (y por ende las emisiones de CO2)esta muy en consonancia con lo que la gran mayoría de la población considera que es "ahorrar energía", ¿pero es ésta una medida realmente eficaz?

En primer lugar habría que desmitificar un poco algunos datos sobre ellas. Por que si bien es cierto que las bombillas tradicionales solo consiguen aprovechar alrededor de un 15% de la energía que consumen para iluminar, también lo es que casi la totalidad del 85% restante se transforma en calor. Esto quiere decir, por ejemplo, que en invierno esa energía no se pierde, sino que contribuye activamente a calentar la casa (y por tanto reducir el gasto en calefacción). Evidentemente en verano es otra historia.

Otro dato a considerar es su coste de fabricación. Y es que aunque efectivamente su consumo sea inferior durante su vida útil, su producción requiere más energía(y por tanto más CO2) que el de una bombilla normal. Aunque ésto se vea compensado por su mayor duración, lo que implica fabricar menos bombillas.

Por último mencionar que recientes informes indican que el contenido en mercurio de las bombillas de bajo consumo podría hacer de ellas un residuo peligroso, lo que significa una vez más, mayor energía y más CO2 para su recogida y reciclaje.

Pero es que además, la iluminación representa alrededor de un 3% del consumo total de electricidad de un país, lo que supone alrededor de un 1,2% del consumo total de energía. Es evidente que cuando el IPCC ha marcado como objetivo reducir por 4 las emisiones actuales de CO2, hay que buscar mejores modos de economizar energía. Y para muestra un botón de lo que es verdaderamente "ahorrar energía":

  • No utilizar el coche o substituirlo por cualquier medio de transporte público supone un ahorro de entre 20 y 35 veces la energía empleada en iluminación.

  • Restringir drásticamente su uso (pasar de 15.000 km de media anuales a 7.000) supone alrededor de 20 veces la energía de iluminación.

  • Aislar correctamente la vivienda puede reducir nuestro consumo de manera drástica. Alrededor de 26 veces la iluminación.

  • Evitar algunos electrodomésticos de "confort", como una secadora, puede suponer la misma cantidad de energía que la iluminación.

Lo cierto es que con el actual incremento anual de demanda energética, el supuesto ahorro de energía de las bombillas de bajo consumo podría quedar en agua de borrajas rápidamente.

Así pues, ¿por qué continúan las bombillas de bajo consumo ocupando el primer puesto de las medidas ecológicas? Parece más bien uno de esos gestos de cara a la galería, destinados más a limpiar nuestra conciencia que a provocar un efecto real. Algunos dicen que hay que empezar por las cosas pequeñas para posteriormente, poder emprender acciones más importantes. Personalmente me cuesta creer que alguien vaya a estar más dispuesto a renunciar a utilizar su coche, privarse del aire acondicionado o cualquier otra medida "real" por el hecho de poner tres bombillas de bajo consumo en su casa. Veremos.

Fuentes: manicore,microsiervos,el mundo

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Los juegos de la vergüenza

7 de septiembre de 2008

Los de este año, los de Pekin, serán sin suda recordados por muchas razones.

Algunos no los olvidaran por la gesta de Phelps. Otros por como Usain Bolt rompía los récords de la velocidad. Y algunos otros por la grandeza de los fastos y el nivel de organización. Algunos mas escépticos, sin embargo, los recordaremos como los juegos donde se confirmó que el deporte hace mucho tiempo que dejó de serlo para ponerse al servicio de la economía y de la política internacionales.

No nos engañemos, mucho ha llovido desde aquellos primeros juegos en los que los atletas eran no profesionales que tenían prohibido recibir cualquier remuneración por su actividad (deportiva por supuesto). Aquellos pioneros se sorprenderían de ver a los deportistas actuales y sus contratos millonarios de patrocinio y publicidad. Y es que el deporte ha cambiado mucho desde que el dinero (siempre el dinero...) metió sus oscuras zarpas en él.

En realidad no se siquiera cual de todas las cosas me produce mayor vergüenza. Podría hablar de las más que dudosas puntuaciones en las competiciones que dependen de un jurado, o de como el tema del doping se silencia y se encubre, o también de como la FIBA se bajó los pantalones para que el "Redeem team" alcanzase el oro y la NBA continuase su expansión comercial en el gigante asiático... En realidad hay tantos temas. Y ninguno es el famoso “espíritu olímpico".

Pero como siempre, lo más vergonzoso es sin duda la hipocresía. Esa bendita hipocresía que permite ignorar el como y porque los juegos llegaron a celebrarse en un país que incumple sistemáticamente los derechos humanos. La decisión del COI fue; desde el principio, una decisión política. O más bien económica. Se trataba de contentar a la potencia emergente, y de paso, abrir mercados. De espíritu olímpico; poco o ninguno.

Por supuesto, los dirigentes occidentales (izquierda incluida) miraron para otro lado. Y los pocos que se atrevieron a levantar la voz (como Sarkozy), fueron rápidamente llamados al orden por el tejido industrial de su país que le recordaron "las terribles consecuencias económicas para nuestra economía de enemistarse con China". ¿Y los principios y derechos humanos? Para la clase de filosofía. El colmo de la hipocresía ( o de la ingenuidad) se produjo cuando algunos declararon "tener esperanzas de que estos juegos ayuden a mejorar la situación de los derechos humanos en China".

En cuanto a los deportistas, decidieron que el asunto no les incumbía, que ellos iban donde les mandasen y que las reivindicaciones se las dejaban a otros. Nadie esta dispuesto a renunciar al mayor escaparate mundial por un asunto de principios.

Como puede verse hay cosas importantes mas allá del deporte. Para muchos los Phelps, Bolt,etc. han alcanzado la gloria en estos juegos. Para mi la hubiesen alcanzado si se hubiesen negado a ir.

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Aquí, el "negro" eres tú

6 de septiembre de 2008

Recupero este artículo que escribí para mi fallido proyecto de blog durante mi estancia en Francia.

Sin duda una de las cosas que mejor recuerdo de mis inicios en Poitiers es esos primeros días en los que me tocaba cenar solo en el restaurante universitario. Fue en uno de esos días cuando me vino a la mente la frase que da título a este artículo al darme cuenta de que los únicos que comíamos solos eramos un chaval negro (nunca me ha gustado el mucho más políticamente correcto "de color") y yo. Fue entonces cuando pensé "aquí el negro soy yo".A pesar de que posteriormente me fui dando cuenta de que en Francia el hecho de comer solo en un sitio como un restaurante universitario (sobre todo a la hora de la cena) no era tan inusual, me sigue sorprendiendo la capacidad que tiene viajar al extranjero para eliminar prejuicios absurdos. Y es que fue en ese momento, comiendo solo, a una hora a la que en España todavía ni me habría planteado que iba a cenar esa noche, masticando mis "crudités" y escuchando un murmullo de fondo bastante incomprensible cuando empezé a entender lo que es ser extranjero.
Salvando las distancias, evidentemente. Al fin y al cabo, a mi me subvenciona la Unión
Europea, el estado español, la Comunidad de Madrid, la Universidad Politécnica y la madre que me parió. Tengo bastante conocimiento del idioma y un DNI que me permite ir donde me da la gana sin papeles (dentro de la UE claro). Vengo de una cultura relativamente próxima y tengo el mismo color de piel. Pero sobre todo y más importante no tengo que buscarme el sustento ni alimentar a esos gorrones llamados hijos. Y a pesar de todo esto no dejo de sentirme identificado con todos aquellos a los que les toca hacer el petate y buscarse las habichuelas donde pueden, y sobre todo, donde las hay. No dejo de decirme que hay algún lugar en el que "el negro soy yo".

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